Religiosas Siervas de Santa Teresita del Niño Jesús

Las religiosas Siervas de Santa Teresita del Niño  Jesús acogen a los peregrinos que vienen a Lisieux, desde enero de 2015.

La Congregación, de origen italiano, fue fundada en 1933 por iniciativa del P. Nicolás Cerbone y M. Clara Oristanio.

El P. Cerbone fue un hombre de gran cultura y profunda humanidad. Pasó casi toda su vida al cuidado de las almas en la parroquia de Cuccaro, Vetere (Italia), donde recibió del Espíritu Santo el carisma para  fundar una Congregación religiosa.

Madre Clara Oristanio, presidente de la Acción Católica, colaboró con el P. Nicolás en la fundación de la Congregación de la que fue la primera Superiora General. La Congregación de las religiosas Siervas de Santa Teresita del Niño Jesús nació, creció y se desarrollo bajo la mirada de dos almas abiertas a la acción del Espíritu Santo.

La espiritualidad de la Comunidad se basa en vivir “el Caminito” de santa Teresita del Niño Jesús  por medio del servicio humilde, amable y generoso a los más pequeños, llevado a cabo en actividades apostólicas modestas, radicalmente evangélicas y respondiendo a las necesidades de la Iglesia local por  de la animación de la comunidad parroquial, apostolado educativo y la acción social, respetando la cultura y las tradiciones e interpretando los signos de los tiempos.

Las religiosas Siervas de Santa Teresita del Niño Jesús son para todos verdaderas siervas de Dios y de los hombres en la sencillez y en la humildad de su vida cotidiana, para testimoniar el amor a Cristo  y a los hermanos.

Están presentes en Italia, Brasil, Perú Madagascar y Francia.

Sor Cristina, Sor Eliene , Sor Clara, Sor Rosa y Sor Nely  piensan que es  una gracia  especial, concedida por Teresita, modelo de su vida, vivir en Lisieux. Por eso, su único deseo es acoger a los peregrinos con este mismo espíritu que las lleva a decir: ”Bienvenidos al Hogar santos Luis y Celia Martin y al Ermitge Santa Teresita.”

Nosotras, Siervas de Santa Teresita del Niño Jesús, tenemos la alegría de vivir en Lisieux, de beber en la fuente misma de nuestra espiritualidad y compartirla en las casas de acogida del Santuario.

Sumergirse en las enseñanzas de Teresita, siguiendo sus pasos, nos ayuda a crecer en  alegría, valor y  confianza en Dios en el servicio a nuestros hermanos.