Actualidad del mensaje de los Santos Luis y Celia Martin

Vida familiar

Hechos el uno para el otro, los esposos Martin se amaron profundamente siempre, siendo delicados y atentos  el uno con el otro. Exigentes y vigilantes en la educación de sus hijos, los educaron en el amor de Dios y del prójimo. Asumieron plenamente su vocación de padre y madre y la comprendieron mejor  en las dificultades que encontraron.

Al elegir una vida sencilla para su familia, Luis y Celia no dieron cabida en ella  a las mundanidades a las que su situación social y su fortuna, adquirida por su trabajo, podrían haberles llevado.

Vida social

Luis y Celia Martin, activos y trabajadores  en su vida de cada día,   superaron con valentía las dificultades de su empresa.  Atentos y justos con sus empleados,   los   apoyaron siempre  en sus dificultades personales.

También dedicaron su tiempo y atención  a los más necesitados, implicándose en diferentes obras, como el Círculo Vital Romet o las Conferencias de san Vicente de Paúl.

Fueron muy generosos  y  atentos con los más pequeños  y con los más pobres, que siempre agradecieron su entrega y dedicación.

Vida eclesial

Parroquianos asiduos, cada mañana  iban a   la misa de los obreros. Amaron y se entregaron a  la Adoración nocturna   y  participaron en diferentes cofradías  y  asociaciones piadosas. Luis solía hacer  peregrinaciones a varios Santuarios. Los dos tuvieron en gran consideración a los sacerdotes y dieron testimonio de su amor a la iglesia.

Hombre y mujer de oración, Dios fue siempre lo primero en sus vidas y en las diferentes ocupaciones de cada día.

Pruebas de la vida

Luis Martin y Celia Guérin fueron probados, primeramente, en el discernimiento de su vocación respectiva,  pasando del deseo de la vida religiosa a la gracia del matrimonio, con una vida de esposos y familiar dichosa y plena.

Perdieron a cuatro hijos  de muy poca edad. Como padres pasaron grandes dificultades con Leonia que, sin embargo, el 18 de diciembre de 1014 fue declarada “Sierva de Dios” por la santidad de su existencia, abierta al amor de Dios y del prójimo.

También fueron probados al final de su vida por la enfermedad: Celia sufrió un cáncer de pecho generalizado  del que murió, con 46 años, dejando una familia muy afectada que siempre  la echó en falta como esposa y  como madre.

Doce años más tarde, Luis padeció una arteriosclerosis cerebral que le provocó signos de demencia  por lo que fue internado durante tres años. Hemipléjico, falleció en casa de la familia Guérin.

Una vida, un mensaje

Con su vida sencilla y ordinaria,  la familia de los santos Luis y Celia Martin, hija de su época, con sus alegrías y penas, es una oportunidad y un ejemplo para la Iglesia y el mundo de hoy porque nos ayuda   a comprender la importancia del amor verdadero vivido en familia, entre los esposos primero y después  entre  padres e hijos.

La vida de los santos Luis y Celia Martin es también  una invitación a que Dios sea lo primero en cada uno de nosotros y en nuestras familias para  “vivir  de amor,” según expresión de su hija santa Teresita y como  atestigua su hija Leonia,”la Sierva de Dios, sor Francisca Teresa.”

Con su  entrega a Dios en  su vida cotidiana y familiar, los santos Luis y Celia Martin presentan la santidad a las familias de hoy como algo posible y deseable.