Buissonnets (1877 – 1888)

La primera impresión que siente el peregrino cuando llega a los Buissonnets es una impresión de tranquilidad , de paz. En este espacio apacible uno se imagina a Teresita feliz de vivir, rodeada del cariño de su padre, de sus hermanas y de su perro Tom.

Es verdad que Teresa nos dice, al contarnos sus recuerdos de infancia, que su vida en los Buissonnets fue « verdaderamente feliz » ; pero no olvidemos que la misma Teresa escribe, refiriéndose al periodo de su vida que se extiende « desde los cuatro años y medio hasta los catorce, »que fue el más doloroso” de su existencia.

En efecto, en los Buissonnets ,Teresa perdió sucesivamente a sus dos hermanas mayores cuando entraron en el Carmelo y que habían sido para ella como una segunda madre después del fallecimiento de la Sra. Martin.

Lo anterior no nos impide decir que esta casa rodeada de árboles fue « el dulce nido » de la infancia de Teresita. La visita a las diferentes habitaciones nos permite imaginar algunos episodios de su infancia y adolescencia :

  • La chimenea de la cocina evoca la gran gracia de Navidad en 1886
  • El comedor en el que tuvo lugar la última comida de Teresa antes de su entrada en el Carmelo
  • La habitación de su hermana María donde fue curada por la Virgen, el domingo 13 de mayo de 1883
  • La habitación de su hermana Leonia, en la que están expuestos los juguetes de Teresita, nos recuerda que su piedad no le impedía le gustase mucho saltar a la comba
  • El grupo escultórico del jardín nos hace pensar en el valor con el que pidió a su padre, el 29 de mayo de1887, en la fiesta de Pentecostés, permiso para entrar en el Carmelo lo más pronto posible.