Mi alegria

Poesía 45

¡Oh, cuántas almas hay aquí en la tierra
que andan en vano en busca de la dicha !
En cuanto a mí, mi caso es el contrario :
en mi interior yo encuentro la alegría.
Mi alegría no es algo pasajero,
pues que yo la poseo de por vida ;
como rosa que se abre a la mañana,
me sonríe sin quiebra día a día.

Feliz soy , en verdad, hasta el exceso,
hago siempre mi propia voluntad…
¿Podría acaso, así, no ser dichosa
y no dar muestras de felicidad ?
Mi alegría es amar el sufrimiento,
Yo sonrío aunque tenga que llorar ;
y es justa gratitud ante Dios Padre
con las flores espinas aceptar.

Cuando oscuro se torna el cielo azul
y en la sombría noche me abandona,
esconderme, abajarme… es mi alegría,
y fiel permanecer en esa sombra.
Mi alegría es la santa voluntad
de Jesús, el Amor que me ama a solas.
Así yo vivo sin temor alguno
y amo el día y la noche, tanto monta.

Mi alegría es quedar siempre pequeña ;
así, cuando me caiga en el camino,
me podré levantar rápidamente
y tomará mi mano Jesús -Niño ;
yo, colmándolo entonces de caricias,
le diré que Él es todo, todo mío,
y cuando Él se retraiga de mi fe,
yo pienso redoblarle mi cariño.

Mi alegría es, solícita, ocultar
las lágrimas que a veces me desbordan.
¡El sufrimiento tiene sus encantos
si a sabiendas con flores se le adorna !
Por brindar a Jesús algún consuelo,
yo deseo sufrir sin pregonarlo.
Mi alegría es sentir que Él me sonríe
cuando mi corazón está exiliado…

Mi alegría es luchar siempre, sin tregua,
a fin de prohijar más elegido.
Es decir a Jesús, frecuentemente,
el corazón en llamas encendido :
« Me siento afortunada cuando sufro
por ti, divino Niño, mi hermanito ;
en este mundo, mi única alegría
es poderte inundar de regocijo.

Yo quisiera vivir aún largo tiempo,
si este es tu deseo, mi Señor ;
mas quisiera también seguirte al cielo
si te contenta más esta tu opción.
El amor, fuego ardiente de la patria,
no cesa de abrasar mi corazón.
¿Qué me importa la vida, qué la muerte ?
¡Mi alegría es amarte con pasión ! »