Entrevista a Mons. Guy Gaucher

Santa Teresita de Lisieux es la tercera mujer, después de Santa Catalina de Siena y Santa Teresa de Avila ,que ha sido proclamada Doctora de la Iglesia. Mons. Guy Gaucher, obispo-uxiliar de Bayeux y Lisieux, nos explica las consecuencias de esta proclamación.

¿ Primero podría decirnos que es un Doctor de la Iglesia ?

Mons. Guy Gaucher : Son necesarias tres cosas para ser doctor de la Iglesia :

  • La primera : ser un santo canonizado.
  • La segunda, la más importante y la más especial : haber aportado a la Iglesia una doctrina eminente, es decir, que tenga base y que sea útil a la Iglesia universal. No se trata de una doctrina totalmente nueva pues, de hecho, no hay nada nuevo que aportar al Evangelio. Pero la Iglesia vive en la historia. Es aportar algo a un momento de la Iglesia, algo a la dinámica de la Iglesia universal y que sea reconocido como aportación teológica y espiritual muy importante.

Esta doctrina después de ser propuesta, se presenta en una « positio », es decir, un dosier que justifica la solicitud del Doctorado.

La « positio » es examinada por tres instancias : los teólogos de la Congregación de la Fe, los de la Congregación de los Santos y por cardenales de dos Congregaciones. Una vez que estos tres exámenes han sido superados, el asunto se remite al Santo Padre.

  • La tercera cosa es la declaración del Doctorado por el Papa en nombre de la Iglesia.

¿Cómo se planteó la cuestión del Doctorado de Teresa ?

Mons. G. : La historia del Doctorado de Teresa es una vieja historia. Se puede decir que, en cierta manera, se remonta a la misma Teresa, ya que ella tenía el deseo de ser doctor : « Siento la vocación de guerrero, de sacerdote, de apóstol, de doctor, de mártir (…) A pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar a las almas como los profetas y los doctores… » (Manuscrito B, 2°v-3r°)

En la Iglesia la cuestión surgió casi despues de su canonización. Desde 1926-27, personas de todo el mundo, no sólo de Francia, laicos, sacerdotes, abades, obispos ,deseaban que Santa Teresita fuese Doctora de la Iglesia .

En 1932, durante un gran congreso que tuvo lugar en Lisieux para la inaguración de la Cripta, el P. Desbuquois, un jesuita muy conocido ,en una conferencia expresó su deseo de que Teresa llegara a ser Doctora de la Iglesia y lo justificó. El congreso aplaudió muy fuerte. Al día siguiente, el periódico La Croix se hacía eco de la petición.

Se preparó un dosier y se envió al Papa Pío XI una especie de « positio » antes de que existiera la petición del doctorado. Este Papa era un gran teresiano pues había beatificado , canonizado a Teresa y declarado « Patrona de las Misiones ». Pero a la cuestión del Doctorado dijo« no », porque era una mujer. Ya había desestimado también el doctorado de Teresa de Ávila por la misma razón. ¿ Quizá el asunto se adelantaba a los tiempos ?

El Papa dejó el tema a sus sucesores. El P. Desbuquois, obediente como buen jesuita dijo :« Ya veremos. Un día Teresa será Doctora… »

En 1970 tuvo lugar un acontecimiento capital : Pablo VI declaró a dos mujeres Doctoras, Teresa de Àvila y Catalina de Siena. Fue un acontecimiento muy importante pero, desgraciadamente, no se sacarán las consecuencias hasta 27 años después. Algunos dijeron entonces : "¿Y Teresa ?

El cardenal Garonne, Arzobispo de Toulouse y miembro de la Curia dio una conferencia sobre Teresa en el Centenario de su nacimiento, en la cual dijo que veía bien que Teresa fuese un día Doctora de la Iglesia .

Después, en 1981, el cardenal Etchegaray, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, pidió a Roma que Teresa fuese proclamada Doctora.

Justo en este momento los Carmelitas encargaron el asunto al P. Simeón de la Sagrada Familia, postulador de las causas de los Santos.

¿Qué papel ha desempeñado Ud. mismo ?

Mos. G. : : En 1989, después de haber trabajado sobre Teresa y al ser Obispo Auxiliar de Lisieux, Mons. Pican me envió una carta en la que me pedía que me dedicará al tema del Doctorado, en unión con el P. Simeón.

Me dirigí a la orden de los Carmelitas para saber su opinión ; su Capítulo general en 1991, pidió al Santo Padre el Doctorado para Teresa.

La cuestión fue sometida entonces a los obispos de Francia en Lourdes, en 1991.También ellos, bajo la presidencia de Mons. Duval, acordaron la petición del Doctorado.

Después, otras conferencias episcopales del mundo, cuarenta y siete, se unieron a la petición del Doctorado para Teresa. Creo que fue muy significativo.

Además, hubo laicos, sacerdotes, religiosos que se unieron a las peticiones.

Fuimos a la Congregación de los Santos, hablamos de ello, pero los criterios del Doctorado estaban en plena revisión y nos dijeron que no se proclamaban Doctores en ese momoento. La situación permaneció así mucho tiempo.

Después, repentinamente, aceptaron que se hiciese la « positio ». La elaboramos, hay que decirlo, rápida pero seriamente porque teníamos un trabajo de treinta años sobre esta cuestión detrás de nosotros. La « positio » que nosotros presentamos pasó los tres exámenes de los que he hablado. Todo resultó positivo y fue remitida al Santo Padre.

Conviene recordar que no fue un asunto franco-francés, ni del Carmelo. Muchos obispos y cardenales, al ir a Roma a las visitas ad limina, le decían al Papa : « Santo Padre, ¿no proclama a Teresa Doctora de la Iglesia ? »

Esta pregunta se la hacían al Papa mucha veces, incluso una religiosa se la hizo en Lisieux en 1980 ,cuando el Santo Padre vino como Peregrino.

Según Ud. ¿Había un reto en que Teresa , que era una mujer , fuese declarada Doctora de la Iglesia ?

Mos. G. : Si pienso que había un reto. El mensaje de Teresa , su espiritualidad son muy apropiados para nuestro tiempo.

También es muy importante el debate sobre el puesto de la mujer en la Iglesia. He ahí justamente el debate del Doctorado. Hay personas que decían que amaban mucho a Teresa pero afimaban también que, al no haber escrito tratados teológicos, no podía ser Doctora .

Esta es la causa por la que, durante diecinueve siglos, ninguna mujer ha sido Doctora de la Iglesia. En efecto, la educación y el estudio estaban reservados a los hombres. En 1973, el P. Urs von Balthasar, uno de los más grandes teólogos de este siglo, pedía en Nuestra Señora de París, en el centenario de Teresa, que la corporación masculina de teólogos incorporara las aportaciones de las grandes mujeres místicas de la Iglesia y citaba a Hildegarda, Catalina de Siena, Teresa de Àvila, etc.

Ahora las mujeres estudian cosa que antes no ocurría. Por ejemplo, Santa Catalina de Siena, siglo XIV, que murió a los treinta años, carecía de estudios. ¡Sin estudios y fue una mística !… Por ello estuvo bajo sospecha. Fue defendida por el P Raimundo de Capua ,un dominico que era su confesor y que llegó a ser Prior general de su Orden. El vio que esta mujer tenía cosas que decir y que la teología no sólo era especulativa sino también simbólica e intuitiva.

Santo Tomás de Aquino dice que hay dos vías para hablar de Dios : la vía especulativa que el escogió y la vía metafórica, la vía simbólica. Por razones históricas las mujeres están,la mayor parte, más cerca de la segunda. Teresa de Àvila, dos siglos más tarde, también decía que no sabía nada. Fue amenazada por la Inquisición y defendida por los dominicos y jesuitas que dijeron que no estaba loca y que aportaba cosas a la Igesia. Había un antifeminismo muy notable. Las mujeres eran consideradas « ignorantes », no contaba su palabra. Juana de Arco sufrió las consecuencias…

Existe una manera que no es especulativa de hablar de Dios, de aportar algo sobre Dios. Como diría Urs von Balthasar, iluminaciones e intuiciones que, a menudo, los hombres no ven. En el descubrimiento de la Misericordia divina las mujeres han ido más lejos que los hombres.

Es verdad que los santos son teólogos porque han experimentado a Dios. Como diría Julien Green « ellos han abierto el camino ». Aunque , como Dios es Dios, no sepan cómo hablar de Èl, los santos conocen mejor el camino que los que hacen Teología. Dicho esto hacen falta teólogos especulativos, por supuesto.

¿ Qué significa que Teresa sea considerada como teóloga ?

Mos. G. : El cardenal Poupard, en el Sinodo de 1990 sobre la formación de los sacerdotes, hizo una declaración en la que decía que, durante los estudios teológicos, de una manera o de otra , los seminaristas se encuentran con Teresa de Lisieux, bien sea en la Cristología, en el Ecumenismo, en la Mariología o en la espiritualidad bien entendida.

Pienso que el hecho de que Teresa sea Doctora va a provocar cambios. Suelo dar muchas charlas sobre Santa Teresita en los seminarios y sé que su doctrina influye en los sacerdotes jóvenes Quizá sea aún comprendida mejor como Doctora.

Teresa encontró el sentido de la Trinidad, el sentido de la Encarnación, unión del Padre y del Hijo. También encontró a la Iglesia como lugar de comunión y de amor donde el Espíritu Santo es lo primero. Además, abrió un camino de la santidad para todos, hasta para los más pecadores, si tienen confianza en Dios, porque la esperanza es una virtud fundamental en nuestro tiempo. Santa Teresita encontró una Mariología precursora de la del Vaticano II, una Virgen María que tuvo fe y que siguió a su Hijo de la Anunciación al Calvario.

En el Concilio Vaticano II no se citó a Santa Teresita, como tampoco a Santa Teresa de Àvila, porque no se cita a Santos modernos sino a los Padres de la Iglesia - en los Concilios suele hacerse esto-, pero los teólogos afirman que estuvo muy presente. Hay artículos que muestran que los grandes ejes de la teología de Teresa estuvieron presentes en el Vaticano II.

Sin embargo, en el Catecismo de la Iglesia Católica publicado en 1992, se cita a Teresita seis veces y siempre en lugares muy importantes. También se cita a Teresa de Àvila, Catalina de Siena y a otras mujeres, pero ella es la más citada. Es un signo fuerte, lleno de esperanza.

  • ÀNGELUS DEL SANTO PADRE Domingo, 24 de Agosto de 1997 Hipódromo de Longchamp Misa de Clausura de las JMJ
  • CARTA APOSTOLICA DE JUAN PABLO II Para la proclamación de Santa Teresa de Niño Jesús de la Santa Faz « Doctora de la Iglesia universal »